19.9.16

Psicólogo barato. La peluquería

Ya sé que has probado ir a la peluquería como un ejercicio de tranquilidad, de cambio, de sosiego, de gozo incluso, de sensualidad. Tienes razón. Ir a la peluquería, sean hombre o mujer, es un ejercicio sensual que te permite salir de la rutina y aumentar la autoestima. No siempre es posible, por el precio, pero es un ejercicio válido para curar al menos de momento, las depresiones leves, las ansiedades, las bajas autoestimas.

Alguien te habla, te escucha, te toca el pelo y la cabeza, incluso según a donde acudas, te da masajes. Estás un tiempo en otro ambiente, hablas con más gente, sales diferente, no sólo más limpio de cabeza exterior, sino también interior. Te has relacionado con otra persona. Busca a peluqueros o peluqueras que te hagan la función completa, es decir, un buen servicio de pelo pero también una agradable conversación según tus gustos. Cada persona necesitamos un tipo de conversación, a un tipo de interlocutor. Ellos y ellas tienen mucha experiencia con sus diferentes clientes. No son psicólogos, pero a veces se parecen un poco.

16.9.16

Hablemos de los suicidios en España

Ya sé que no se debe hablar ni escribir de los suicidios, pero tampoco de muchas otras cosas y tapar una cruda realidad a veces no ayuda tanto como creemos. El efecto “llamada” es menos negativo que el factor “desconocimiento real" de un problema que aumenta y debemos concoer para prevenir. En ESpaña se mueren todos los años sobre unas 4.000 personas de suicidios demostrados y declarados. En el año 2014 fueron 3.910 según Instituto Nacional de Estadística (INE). Una cifra que se mantiene o aumenta, pues en el año 2012 murieron 3.539 personas. En el año 2013 fueron 3.870 los suicidios consumados con resultado de muerte.

El 80% de las personas que se suicidan o lo intentan, han acudido al médico antes, con síntomas que hacían prever que este problema se podría producir. Incluso se sabe que entre el 40% y el 50% visitan a su médico una semana antes del acto brutal de intentar resolver sus problemas de la única forma que en ese momento creen conocer. 

Las personas en la mayoría de los casos no quieren matarse, quieren salir de una situación que las ahoga, quieren cambiar de vida, quieren acabar con “esa” vida, no con “la” vida. Pero hay también que perder la responsabilidad de la familia en estos actos, pues si bien en algunos casos las situaciones familiares ayudan a estos problemas, en la mayoría de ellos son circunstanciales y mal entendidos por la persona que sufre, y la única responsabilidad de la familia es intentar detectar sus intenciones, algo por cierto que tampoco es sencillo en la mayoría de las ocasiones.

Hay más suicidios consumados que fallecidos por accidentes de tráfico, homicidios o accidentes laborales. Por cada suicidio consumado y demostrados se dan unos 20 intentos, lo que nos daría una cifras tremendas. Cada día se mueren por suicidio unas 10 personas en España pero lo intentarán unas 210 personas. Cada día, sí.

Hay provincias en España donde la tasa de suicidios por habitante es más del triple que en otras. No voy a dar datos sobre esto. Hay un fondo mental sobre este problema, pero no siempre una enfermedad, sino a veces trastornos mal atendidos, o bien atendidos pero que generan un agravamiento incontrolable. La mente humana también nos falla a todos y a veces, y no siempre nuestro comportamiento es de aceptación y mesura.

Hay que estar muy pendientes de los estados depresivos graves, de la desesperanza, de la falta de salida a los problemas, de los carácteres impulsivos que están deprimidos, de la bipolaridad incluso y sobre todo de valores vitales, y de aquellas personas que a su estado suman las dudas graves sobre los valores de la propia vida. Hay que apoyar a la persona desde la emoción controlada y desde la relación sincera. Hablar, compartir problemas, controlar las angustias y las ansiedades y pedir ayuda a los profesionales médicos. Pueden y deben ser situaciones puntuales, que no tienen que volver a producirse en el futuro, si todo queda en un intento.

La vida es maravillosa, lo que no quita que a veces todo se nuble y se vea negro. Hay que saber poner en orden los valores de la vida, y admitir que siempre merece la pena seguir peleando por mejorar nuestra vida. Es nuestra, pero lo es también para disfrutar de ella y para construir con ella ayudas a los demás. Siempre hay alguien que está peor que nosotros y que necesita nuestra ayuda.

España invierte muy poco en Educación

Ayer El País publicaba un gráfico donde mostraba el gasto educativo medio de diferentes países y España estaba en un lugar muy bajo. Inferior al gasto medio de los 35 países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), desde preescolar a Universidad. La educación es fundamental para las econom´ìas de los países. Es una de las inversiones más rentables a medio plazo, que más revierten al país que las realiza. Pero en España invertir en Educación nunca ha sido un asunto que nos hayamos tomado con importancia. Y así nos va. De hecho los mejores alumnos universitarios o se van de España o son literalmente fichados por otros países para sus Universidades o sus empresas.

Lo curioso es que admitiendo que en España estamos mal, por debajo de la media de la OCDE, desde el año 2008 hemos bajado aún más nuestra inversión en educación. No hacemos nada por mejorarla sino por empeorar recortando el dinero público que se destina a Educación. Se calcula que en estos años se han perdido unos 25.000 puestos de trabajo en el sector educativo. Y sin buenos profesores es imposible lograr buenos alumnos, es decir, buena sociedad. Menos dinero en educación compensatoria para los más lentos, menos para investigación, menos en formación para los profesores.

Pero si nos creemos que estar por debajo es algo coyuntural o que estamos por poco, hay que advertir que por ejemplo Luxemburgo triplica lo que se invierte en España en educación primaria y cuadriplica en Universidad. Sí, Luxemburgo es pequeño, pero el margen de mejora es tremendo.

15.9.16

Franquicias pero con cuidado y análisis

Una forma sencilla de empezar un negocio es entrar a través de una franquicia a una marca ya asentada, a un producto que tus futuros clientes ya conocen y valoran. No hay que abrirse nuevos mercados, estos ya están asentados, no es necesario cuidar y buscar tu propia calidad y servicio, pues viene dado con la enseña y la formación viene en el mismo paquete al igual que la marca, toda la papelería, los iconos de la marca. Pero no todo son ventajas.

Como las franquicias han crecido mucho, entran a veces marcas no tan profesionales, donde el negocio no es crear más tiendas o servicios, sino buscar más inversores que quieran entrar en la franquicia. A veces ya no se busca abrir más mercados hacia los clientes finales, sino buscar clientes que quieran apostar por la inversión en la franquicia. Y aquí el tema se complica, pues el negocio del franquiciador es muy diferente y las posibilidades de engaño también son mayores.

Hay franquicias que incluso no tiene legalizado el nombre comercial de su empresa para poderla franquiciar y a veces el tipo de contrato que se realiza con el franquiciado es más un contrato leonino que un contrato libre. Mi consejo es que antes de cualquier inversión, acudamos a un abogado mercantil independiente de la empresa franquiciadora y le planteemos las dudas que se tengan. Si cuando nos duele la tripa acudimos al médico, cuando nos puede doler el bolsillo hay que acudir a profesionales. O si no te quieres gastar dinero en profesionales que te asesoren, al menos habla de tus proyectos con alguna persona de confianza y que te analice desde fuera los pros y contras de la inversión.

Analica donde está funcionando la marca franquiciadora. Si es en otras ciudades, vete a verlas y hazte pasar por un cliente. Aparca unas horas enfrente y analiza el tipo de cliente, sus frecuencia, el tipo de compra, etc.

Mira bien los costes que te van a suponer entrar de franquiciado. Qué estás comprando y a qué precio. Mira el margen que te queda pues el precio de venta vienen marcado en los contratos y analiza cuánto producto debes vender al día para que te salga rentable. El mes tiene entre 20 y 25 días comerciales. Saca tus cuentas sencillas y luego terminan por analizar con calma todo el Plan de Negocio.

¿Cierran tiendas o servicios de la marca que quieren franquiciar? ¿Cúal es el motivo? ¿Vuelven abrir en el mismo sitio? ¿Te dan muy poca información o en cambio te dan excesiva información, compleja y farragosa? ¿Cada vez hablas con una persona diferente o tienes un “tutor fijo” para la nueva empresa? ¿Has concertado a qué distancia NO se puede poner otra empresa de la misma marca? ¿Es posible vender productos que no sean de la marca franquiciadora? ¿Te pueden ayudar con las entidades financieras, para la inversión, para el pago a proveedores? ¿Puedo hablar con otros franquiciadores de la marca, aunque sean de otra ciudad, para conocer sus problemas y sus soluciones?

14.9.16

Niveles de hierro correctos. Prevenir la anemia

Pueden existir instantes cada día en los que nos sentimos especialmente cansados, sin apetito, con signos de debilidad y dolores musculares. Esto, entre otros motivos y si repiten varios días, puede deberse a una bajada en los niveles de hierro en sangre. Lo que comúnmente conocemos como anemia. Si hace más de seis meses que no nos han hecho análisis de sangre, debemos acudir al médico de familia y plantear nuestras dudas.

Valores normales de hierro en suero
Niveles normales de Hierro en adultos hombres
de 80 a 180 µg/dl
Niveles normales de Hierro en adultos mujeres
de 60 a 160 µg/dl
Niveles normales de Hierro en niños menores de 1 año
de 100 a 250 µg/dl
Niveles normales de Hierro en niños
de 50 a 120 µg/dl

Estas bajadas de los niveles de hierro ocurren en muchos más casos en las mujeres durante su etapa fértil ya qua las pérdidas de sangre durante el período menstrual alteran la cantidad de hierro en el cuerpo.

Por ello, antes de tomar suplementos vitamínicos o pastillas de hierro, es interesante llevar una dieta rica en este mineral, para prevenir estos problemas. Y de ser necesario tomar suplementos, antes el médico nos debe analizar la sangre y opinar sobre el problema.

Entre los alimentos aconsejados para equilibrar los niveles y para evitar bajadas bruscas, podemos encontrar las legumbres, que combinadas con arroz, y con una ensalada de tomate, o una fruta rica en vitamina C (naranja, limón, fresa, kiwi…) que ayudan a que el cuerpo asimile el hierro.

Otros alimentos con gran contenido en hierro, son los pistachos, la horchata, el hígado, la morcilla, el pescado azul y los cereales integrales.

En cuanto al consumo de vegetales, son mejor los de hoja verde (espinaca, acelga, col, brócoli…) y consumirlos lo menos cocidos posible para que conserven un mayor numero de nutrientes. También se aconseja tomar remolacha, alcachofa y zanahoria. Eso sí, es conveniente reducir e consumo de cafeína en las comidas.

Laura Puente
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